Cascais pasó de ser históricamente una aldea pesquera a un lugar de retiro para la burguesía portuguesa, especialmente durante los meses más calurosos del año. Con el tiempo, la ciudad ha pasado a ser, además, un lugar para todos los públicos con múltiples propuestas culturales y gastronómicas, con una cocina de marcado carácter marítimo. Además, sus playas la convierten en un atractivo destino para los amantes de deportes acuáticos como el surf.

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