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Etapa 12. Laredo- Los Corrales de Buelna.

Km. 143-135. La salida de la etapa está enmarcada en las marismas de Santoña, que constituyen buena parte del estuario del río Asón. Estas marismas están localizadas entre elevaciones rocosas constituidas por rocas carbonáticas del Cretácico. Es un estuario de gran extensión que presenta una morfología compleja, ya que tiene amplias zonas de llanura mareal y también extensas zonas de marisma. Es un estuario de aguas muy someras con fuerte influencia de las mareas. En el estuario hay varios canales de trazado sinuoso. El cierre del estuario lo marcan dos barras arenosas separadas por el monte Buciero. En ese monte abundan los procesos kárstico, incluyendo varias dolinas. También hay procesos litorales activos, con acantilados inestables. La barra arenosa principal, sobre la que está establecido Laredo tiene más de 2 km de longitud y hasta 1500 metros de anchura y deja en su extremo una bocana que conecta la ría con el Cantábrico. La barra secundaria cierra totalmente la ría por el norte. Ambas barras presentan dunas activas fijadas por vegetación y muy afectadas por las actividades humanas.

Km. 85-80. Al norte de Liérganes se encuentra el macizo montañoso de Peña Cabarga. En él hay numerosas mineralizaciones de hierro. Han sido explotadas históricamente y todavía hay algunas minas activas.  Son yacimiento de óxidos de hierro que proceden de la oxidación superficial de mineralizaciones de melnikovita y marcasita, procedentes de las dolomías del Aptiense (unos 120 millones de años). Estas dolomías están muy karstificadas. Las labores mineras han exhumado este karst al explotar el hierro acumulado en las arcillas de decalcificación y han dejado en superficie agujas y torres típicas de un karst tropical. Parte de las zonas mineras abandonadas han sido aprovechadas para establecer el parque natural de Cabárceno.

Km. 48. Al circular por Puente Viesgo, unos pocos kilómetros antes del primer paso por Los Corrales de Buelna, se pasa muy próximo a la Cueva de El Castillo. Esta es una cueva enclavada en los sistemas kársticos que abundan en Cantabria. Pero su interés es más paleontológico que geomorfológico. La completa sucesión de sedimentos en su anterior hace que en esta cueva se registre la sucesión más completa del Paleolítico en Europa.

 En la cueva existen depósitos sedimentarios que abarcan la casi totalidad del Paleolítico. Se han reconocido en la cueva hasta 26 niveles sedimentarios muchos de los cuales presentan pruebas de ocupación humana. En los cuatro primeros hay muy diversos fósiles de mamíferos, tanto herbívoros como carnívoros y en ellos se ha encontrado industria lítica y un incisivo superior de un neandertal, datado en 80.000 años.

En el resto de los niveles se ha registrado la presencia de muy variados mamíferos y aves e industria lítica perteneciente a los periodos Auriñaciense y Magdaleniense, en este caso relacionada con hombres modernos.