Etapa 7. Archidona – Córdoba  

Esta etapa comienza en las proximidades de los relieves que forman las rocas sedimentarias marinas mesozoicas del Dominio Subbético de la cordillera. A continuación discurre por la Unidad Olistostrómica, que presenta relieves alomados entre los que se intercalan otros más abruptos como resultado de la mezcla de cuerpos rocosos, arcillosos y yesíferos. La etapa finaliza en la cuenca del Guadalquivir tras hacer una breve incursión en el basamento hercínico de la Sierra Morena.

© Sección geológica equivalente al trazado de la etapa, donde se observan las unidades geológicas atravesadas, con s de pliegues y cabalgamientos hasta llegar a la cuenca del Guadalquivir (modificada de Jiménez-Bonilla et al., 2016)

Km. 10. En su tramo inicial, la etapa pasa por la localidad malagueña de Antequera en cuyo término municipal se encuentra su famoso torcal. El torcal de Antequera es un espectacular paisaje kárstico generado sobre rocas sedimentarias marinas del Jurásico, de naturaleza calcárea: calizas, dolomías y margas, principalmente. Sobre estas litologías se ha desarrollado un modelado de erosión característico generado por la disolución química del carbonato cálcico de las rocas siguiendo un patrón geométrico controlado por la fracturación resultante de la actividad tectónica bajo la que se generó la cordillera Bética.

© A: Vista oblicua con Google Earth desde el Sur del Torcal de Antequera en el que se aprecia el sistema de fracturación que condiciona la geometría del modelado kárstico. La línea azul marca el trazado de la etapa. B: Paisaje característico del torcal con

Km. 40-80. En su tramo medio la etapa discurre por la denominada Unidad Olistostrómica donde se localizan cuerpos kilométricos de masas rocosas inconexas desplazadas por fenómenos gravitacionales submarinos procedentes del primitivo prisma acrecional del orógeno Bético formado desde el Mioceno medio (15-13 Ma).

© Modelos conceptuales de la formación y emplazamiento de olistostromas asociados a entornos tectónicos de colisión continental como el que se produce en las Béticas (modificada de Festa et al., 2016 y Roldán et al., 2016).

Una vez superados los relieves alomados de la Unidad Olistostrómica la etapa discurre por los depósitos marinos que fueron sedimentados bajo las aguas del océano Atlántico en un brazo de mar que se adentraba por lo que hoy es el valle del Guadalquivir y zonas circundantes, dejando la cordillera Bética parcialmente sumergida con una paleogeografía de islas y estrechos.

En su parte final, justo antes de terminar la etapa en Córdoba, el trazado se adentra tímidamente en la Sierra Morena, abandonando por unos kilómetros los suaves relieves y sedimentos blandos de la cuenca del Guadalquivir. La Sierra Morena está formada por rocas plutónicas y metamórficas del Paleozoico que conforman, de manera genérica, el basamento hercínico que aflora mayoritariamente en el Oeste de la península Ibérica. En las cercanías de Córdoba, se pasa junto al cerro de las Ermitas, conjunto de rocas del Cámbrico que contienen algunos de los arrecifes más antiguos en nuestro planeta.

© Afloramientos de arrecifes del Cámbrico en el cerro de las Ermitas. Foto Elena Moreno.
 

Colaboradores:

Sergio Rodríguez García (UCM) (Coordinador)

Elisabeth Díaz Losada (IGME)

José Miguel Fernández Portal (IGME)

Juan Miguel Insúa Arévalo (UCM)

Blanca Martínez García (UPV)

Mónica Leonor Meléndez Asensio (IGME)

Isabel Rodríguez García de Castro (UCM)

Francisco Javier Rubio Pascual (IGME)